“Lo único más poderoso que el odio es el amor.”
15 feb 2026 11:04
8 feb 2026 10:37
1 feb 2026 15:01
25 ene 2026 8:07
18 ene 2026 7:22
Ayer ya pasó y no es posible volver atrás.
11 ene 2026 8:16
4 ene 2026 7:07
28 dic 2025 9:33
21 dic 2025 8:36
Por: Liz Damaris Vicente Berríos FNP BC
14 dic 2025 8:54
7 dic 2025 9:49
30 nov 2025 9:13
Esta semana, en Camino Contigo, queremos recordar que el liderazgo no es un título ni una posición, sino una forma de vivir. Cada uno de nosotros es un líder a su manera, guiando desde nuestros valores, nuestras decisiones, y la manera en que tocamos la vida de quienes nos rodean. A veces lideramos con servicio, cuando escuchamos atentamente, levantamos a alguien caído o acompañamos con humildad. Otras veces lideramos de manera transformacional, inspirando crecimiento, sembrando esperanza, motivando cambios y creyendo en el potencial de los demás incluso cuando ellos no pueden verlo. Y también existe ese liderazgo silencioso y cotidiano—el que ejercemos al elegir la paciencia, al mostrar bondad, al establecer límites sanos, al comprometernos con nuestro bienestar y al seguir adelante aun cuando el camino se siente pesado. Cuando combinamos cualquier forma de liderazgo con la gratitud, algo profundo ocurre. La gratitud nos enraíza, nos ayuda a ver posibilidades aun en medio de la dificultad, fortalece nuestra resiliencia emocional y abre espacio para la paz interna. Un corazón agradecido transforma la manera en que lideramos, porque nos permite reconocer la gracia en lo pequeño, celebrar los avances y confiar que Dios está presente en cada paso. La ciencia y la experiencia coinciden: la gratitud reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, fortalece relaciones y aumenta el sentido de propósito. Y desde esa plenitud, lideramos mejor porque lideramos desde lo que abunda, no desde lo que falta. La Biblia nos recuerda que el liderazgo verdadero comienza en el corazón: “El que quiera hacerse grande entre ustedes será su servidor” (Mateo 20:26), una invitación a liderar desde la humildad. “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6), un recordatorio de que cuando guiamos nuestra vida con gratitud y confianza, Dios guía el resto. Y “Deja que tu luz brille delante de los demás” (Mateo 5:16), porque tu luz—tu bondad, tu esfuerzo, tu crecimiento—es liderazgo. Así que esta semana te invitamos a reconocer dónde lideraste, aunque haya sido en lo pequeño: quizás al cuidar de tu familia, al animar a un amigo, al tomar una decisión difícil, al agradecer por lo que tienes, o simplemente al seguir adelante con fe. El liderazgo no siempre se nota, pero siempre deja huella. Tu presencia importa, tu luz importa, y tu forma única de liderar tiene un impacto real. Que camines esta semana sabiendo que tu liderazgo es un regalo, y que cuando lo unes con gratitud, te convierte en instrumento de bienestar, de esperanza y de cambio.