Ser diferentes no nos hace inferiores.
Nos hace humanos.
La diversidad no es una amenaza,
es una expresión de la belleza de la creación.
Lenguas distintas, colores distintos, historias distintas…
y una misma dignidad.
Cuando olvidamos esto, nace la persecución.
El miedo se disfraza de superioridad
y el ego se convierte en abuso.
A lo largo de la historia, la humanidad ha herido a la humanidad
por no tolerar lo distinto.
Pero la diferencia no divide.
Lo que divide es la incapacidad de amar.
Ser diferentes nos hace más fuertes,
más sabios,
más completos.
Cada cultura, cada raza, cada identidad
aporta una pieza que el mundo necesita.
Condenamos toda forma de persecución, desprecio y abuso entre seres humanos.
No hay justificación moral, espiritual ni humana
para la violencia que nace del rechazo.
La verdadera fortaleza no busca dominar.
Busca comprender.
No borra al otro.
Lo reconoce.
“Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer,
porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.”
— Gálatas 3:28
Amar al prójimo no es una opción.
Es un llamado urgente.
💛 Camino Contigo
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