Ayer ya pasó y no es posible volver atrás.
Mañana aún no ha llegado.
Por eso, lo único que realmente tenemos es hoy.
Cuando elegimos enfocarnos en el hoy, la mente se calma y el corazón respira. Dejamos de gastar energía en lo que no podemos cambiar o controlar y empezamos a usarla en lo que sí está en nuestras manos: este momento presente.
Beneficios de vivir en el hoy:
Para la mente: reduce la ansiedad, disminuye los pensamientos repetitivos y mejora la concentración.
Para el cuerpo: baja la tensión muscular, ayuda a regular la respiración y favorece un mejor descanso.
Para el bienestar emocional: aumenta la sensación de paz, gratitud y claridad para tomar decisiones pequeñas pero importantes.
La calma no viene de tener todo resuelto, sino de aprender a caminar paso a paso.
“Así que no se preocupen por el mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones. Basta a cada día su propio afán.”
Mateo 6:34
Técnicas sencillas para reenfocarte en el hoy:
Respiración 4–4: inhala durante 4 segundos, exhala durante 4 segundos y repite por un minuto.
Ancla visual: mira a tu alrededor y nombra mentalmente tres cosas que ves.
Pregunta clave: ¿qué es lo único que puedo hacer hoy, ahora mismo?
Rutina corta: una caminata breve, una oración o una bebida tomada con atención plena.
Gratitud inmediata: escribe o piensa en una cosa buena que sí está presente hoy.
Hoy es suficiente.
Hoy hay fuerza.
Hoy hay esperanza.
Y caminar hoy ya es un gran acto de valentía.
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