RESPIRA. HAY SOLUCIÓN. NO ES EL FIN. ES TEMPORAL.

Publicado el 11 de enero de 2026, 8:16

Hay momentos en los que el miedo no grita…
se queda en el pecho.
Aprieta. Cansa. Confunde.
Y uno siente que no puede más.

Si hoy te cuesta respirar con tranquilidad,
si tu cuerpo está en alerta aunque estés en casa,
detente un momento aquí.

No tienes que ser fuerte ahora.
No tienes que tener respuestas.
Solo estar.

“El que habita al abrigo del Altísimo
descansará a la sombra del Omnipotente.”

Salmo 91:1

Descansar no es rendirse.
Descansar es confiarle el peso a Dios
cuando el alma ya no puede cargarlo sola.

Cierra los ojos por un instante.
Apoya los pies en el suelo.
Inhala lento…
y al exhalar, deja ir un poco del miedo que no te pertenece.

Esta semana, desde tu hogar, regálate estos actos de paz:

Respira como si alguien te cuidara
Porque así es. Respira lento, profundo, sin prisa.

Baja el ruido del mundo
No todo se tiene que resolver hoy. Tu mente merece silencio.

Envuelve tu cuerpo en seguridad
Una cobija, una luz suave, un té caliente. El cuerpo también necesita saber que está a salvo.

Habla con Dios sin palabras bonitas
Dile exactamente cómo te sientes. Él no se asusta de tu miedo.

Recuerda: esto no define quién eres
La tormenta pasa. La dignidad permanece. El amor resiste.

Si hoy solo lograste sobrevivir, fue suficiente.
Si hoy solo lograste respirar, fue sagrado.

Que la paz no te exija nada,
que simplemente te cubra.

Aquí estamos.
No estás solo/a.
Camino Contigo. 🤍

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