El valor de seguir adelante con intención

Publicado el 4 de enero de 2026, 7:07

Hay momentos en la vida en los que el camino elegido despierta preguntas profundas. Momentos donde el corazón siente claridad, pero la mente busca confirmación. No todo llamado se vive sin temor; a veces caminar con fe significa avanzar aun cuando no todas las respuestas están claras.

Servir, acompañar y cuidar a otros puede convertirse en un espacio de sanación mutua. En ese dar, muchas personas descubren que el propósito no siempre elimina el miedo, pero sí lo transforma. El verdadero discernimiento no nace de la prisa ni del sacrificio que anula, sino de una paz que permanece incluso en medio de la incertidumbre.

La fe también invita a la sabiduría: a reconocer límites, a buscar guía, y a construir caminos sostenibles. Seguir la voluntad de Dios no significa caminar en soledad ni renunciar al cuidado propio. Al contrario, cuando el llamado es auténtico, se abren espacios para crecer, aprender y fortalecerse sin perder la esencia.

Como recuerda la Escritura:
“Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.” (Proverbios 3:5–6)

Esta semana el mensaje es claro: avanzar con fe no es ignorar la prudencia, sino integrarla. Cuando el corazón se mueve con intención, humildad y esperanza, cada paso —aun el más pequeño— puede convertirse en parte del propósito.

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