Por: Liz Damaris Vicente Berríos FNP BC
Como enfermera de práctica avanzada, o como se dice aquí, Nurse Practitioner, cada día escucho muchas historias llenas de cansancio, dolor, ansiedad, tristeza y preocupación. Muchas personas llegan a consulta buscando respuestas para dolores de cabeza, falta de concentración, cambios de ánimo, palpitaciones o agotamiento constante.
Muy seguido, cuando escuchamos con calma, encontramos una raíz común: el insomnio.
No dormir bien no es solo estar cansado.
Es el cuerpo y la mente diciendo: necesito cuidado.
La falta de sueño afecta todo: cómo pensamos, cómo sentimos y cómo sanamos. Muchos síntomas que nos llevan a buscar ayuda médica no son la enfermedad en sí, sino una señal de que el descanso ha sido olvidado.
Dormir no es un lujo. Dormir es parte de la sanación.
En Camino Contigo creemos en cuidar a la persona completa: cuerpo, mente y espíritu. Hablar de insomnio es abrir la puerta a conversaciones profundas sobre el estrés, el duelo, la sobrecarga, los miedos y el equilibrio en la vida. Recuperar el sueño muchas veces significa recuperar la esperanza, la claridad y la fuerza interior.
5 Consejos sencillos para mejorar el sueño:
Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.
- Mantén horarios regulares para dormir y despertar, incluso los fines de semana.
- Crea una rutina nocturna tranquila con luces bajas, una ducha tibia, lectura calmada u oración.
- Descansa del teléfono y de las pantallas al menos una hora antes de dormir.
- Evita el café, los refrescos o las bebidas energéticas por la tarde y la noche.
- Cena ligero para que tu cuerpo pueda descansar y no trabajar.
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