Cuando el Cuerpo Pide Descanso: Dormir También Sana

Publicado el 21 de diciembre de 2025, 8:36

Por: Liz Damaris Vicente Berríos FNP BC 

Como enfermera de práctica avanzada, o como se dice aquí, Nurse Practitioner, cada día escucho muchas historias llenas de cansancio, dolor, ansiedad, tristeza y preocupación. Muchas personas llegan a consulta buscando respuestas para dolores de cabeza, falta de concentración, cambios de ánimo, palpitaciones o agotamiento constante.
Muy seguido, cuando escuchamos con calma, encontramos una raíz común: el insomnio.

No dormir bien no es solo estar cansado.
Es el cuerpo y la mente diciendo: necesito cuidado.

La falta de sueño afecta todo: cómo pensamos, cómo sentimos y cómo sanamos. Muchos síntomas que nos llevan a buscar ayuda médica no son la enfermedad en sí, sino una señal de que el descanso ha sido olvidado.

Dormir no es un lujo. Dormir es parte de la sanación.

En Camino Contigo creemos en cuidar a la persona completa: cuerpo, mente y espíritu. Hablar de insomnio es abrir la puerta a conversaciones profundas sobre el estrés, el duelo, la sobrecarga, los miedos y el equilibrio en la vida. Recuperar el sueño muchas veces significa recuperar la esperanza, la claridad y la fuerza interior.

5 Consejos sencillos para mejorar el sueño:

Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.

  1. Mantén horarios regulares para dormir y despertar, incluso los fines de semana.
  2. Crea una rutina nocturna tranquila con luces bajas, una ducha tibia, lectura calmada u oración.
  3. Descansa del teléfono y de las pantallas al menos una hora antes de dormir.
  4. Evita el café, los refrescos o las bebidas energéticas por la tarde y la noche.
  5. Cena ligero para que tu cuerpo pueda descansar y no trabajar.

Si no puedes dormir, levántate con calma, respira profundo, ora o lee algo tranquilo, y vuelve a la cama cuando llegue el sueño. Forzarte a dormir solo aumenta la ansiedad y mantiene al cuerpo en estado de alerta.Pide ayuda si el insomnio dura semanas o meses. No estás solo y sí existen opciones de tratamiento.

Dormir bien beneficia profundamente al cuerpo y a la mente. Instituciones como los Institutos Nacionales de Salud, la Asociación Americana del Corazón y la Academia Americana de Medicina del Sueño reconocen que el sueño de calidad es fundamental para la salud del corazón, el metabolismo, el sistema inmunológico y el equilibrio hormonal, incluyendo la función tiroidea.

El cerebro también necesita dormir para mantenerse sano. Durante el sueño, el cerebro se limpia, organiza recuerdos y fortalece la memoria. Expertos en sueño y neurociencia han demostrado que un descanso adecuado protege la concentración, la claridad mental y la salud cognitiva a largo plazo, ayudando a reducir el riesgo de problemas de memoria y demencia.

Dormir bien fortalece las defensas del cuerpo, mejora la respuesta a las vacunas y ayuda a controlar la inflamación. Además, el buen descanso se asocia con mejor estado de ánimo, menor ansiedad, mejor control del dolor, mayor energía física y una mejor calidad de vida, especialmente con el paso de los años.

Dormir bien es un acto de amor propio. Es una decisión diaria que protege el corazón, cuida el cerebro y honra el cuerpo que Dios nos ha dado.

Esta semana, recordemos algo importante.

Descansar no es debilidad.
Dormir no es tiempo perdido.


El descanso es un regalo de Dios y una forma de sanación.

Que aprendamos a escuchar nuestro cuerpo, a tratarnos con compasión y a confiar en que Dios también obra en el silencio de la noche.

Antes de ir a dormir repite con fe:

En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.
Salmos 4:8

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