La fe no significa que todo saldrá como esperamos, que no tendremos miedo o que el camino siempre estará claro. La fe significa seguir caminando aun cuando todavía no podemos ver todo el camino.
“Porque por fe andamos, no por vista.” — 2 Corintios 5:7
Hay momentos en los que le pedimos a Dios una dirección y, cuando finalmente sentimos hacia dónde debemos ir, comenzamos a caminar. Pero aparecen dificultades, puertas que tardan en abrirse, personas que no entienden nuestra decisión o momentos en los que pensamos: “Tal vez me equivoqué.”
Sin embargo, difícil no significa incorrecto.
Si Dios dijo: “Es por ahí”, puede que todavía no veas cómo llegarás, pero puedes dar el próximo paso. La fe no necesita conocer todo el mapa; necesita confiar en quién está guiando.
¿Cómo puedo reconocer la voz de Dios?
Una señal importante es la paz interior. No necesariamente una vida sin problemas, sino esa tranquilidad profunda que permanece incluso mientras hacemos algo difícil.
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” — Filipenses 4:7
Puedes estar cansado y tener paz.
Puedes sentir miedo y todavía tener paz.
Puedes no saber qué sucederá mañana y, aun así, sentir dentro de ti: “Este es el camino que debo seguir.”
Pero también necesitamos aprender a detenernos y reevaluar. Si aquello que estamos siguiendo comienza a destruir constantemente nuestra paz, nos lleva a actuar contra nuestros valores, nos mantiene atrapados en miedo, confusión o daño emocional, o se convierte en una situación tóxica, no debemos asumir automáticamente que sufrir significa obedecer a Dios.
Es momento de preguntarnos:
¿Estoy escuchando la voz de Dios, o estoy escuchando mi miedo, mis heridas, la presión de otras personas o mi propio deseo de que algo funcione?
La paz no significa ausencia de dificultades. La paz puede existir en medio de una batalla. Pero el propósito de Dios no requiere que ignoremos señales de daño, perdamos nuestra dignidad o permanezcamos indefinidamente en aquello que nos destruye.
Esta semana recuerda:
La fe dice que es posible, no que será fácil.
No necesito ver todo el camino para dar el próximo paso.
Si Dios dijo “por ahí”, caminaré por ahí.
Y mientras camino, seguiré escuchando, orando y observando la paz que Dios produce en mi interior.
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