La paz llega cuando escuchas a quien nunca se equivoca.

El ser humano muchas veces se enfrenta a dudas y caminos inciertos. Se esfuerza, lucha, tropieza y vence obstáculos, y aun así los frutos parecen lejanos. Los problemas llegan uno tras otro, las barreras desgastan, y aparece la pregunta:
Señor, ¿esto es realmente lo que deseas para mí?
Es precisamente en esos momentos donde la Palabra ilumina el corazón:
“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.” (Proverbios 3:5–8)
“Fíate de Jehová de todo tu corazón” – Confiar plenamente significa rendir el control. No se trata de entenderlo todo, sino de descansar en la fidelidad de Dios.
“Y no te apoyes en tu propia prudencia” – La sabiduría humana es limitada y muchas veces engañosa. Dios ve lo que nosotros no vemos.
“Reconócelo en todos tus caminos” – Invita a involucrar a Dios en cada área de la vida: trabajo, familia, salud, proyectos.
“Y él enderezará tus veredas” – Cuando alguien confía y reconoce a Dios, Él alinea las decisiones con su propósito eterno.
“No seas sabio en tu propia opinión” – La autosuficiencia es enemiga de la fe. La verdadera sabiduría es dejarse guiar.
“Teme a Jehová, y apártate del mal” – El respeto y reverencia hacia Dios protegen de malas decisiones y caminos dañinos.
“Será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos” – Confiar en Dios trae paz espiritual, salud emocional y descanso físico. El estrés disminuye cuando la fe aumenta.
La voz de Dios trae paz incluso en medio de la tormenta, nunca contradice su Palabra y produce fruto de amor, paciencia y bondad. La voz propia suele nacer del miedo, la ansiedad o el deseo inmediato; genera confusión y cansancio.
Regla sencilla:
Si lo que escuchas te acerca a Dios, fortalece tu fe y te inspira a hacer el bien, es su voz.
Si lo que escuchas te aleja, produce orgullo, temor o desesperanza, es tu voz (o no viene de Él).
La clave no es entender el porqué de todo, sino confiar en el quién: Dios. Él dirige, sostiene y sana.
When You Don’t Know Which Path to Take: God or My Own Voice?
Human beings often face doubts and uncertain paths. They strive, fight, stumble, and overcome obstacles, yet the fruits still seem distant. Problems come one after another, barriers wear us down, and the question arises:
Lord, is this really what You want for me?
It is precisely in those moments when the Word lights up the heart:
“Trust in the Lord with all your heart,
And lean not on your own understanding.
In all your ways acknowledge Him,
And He shall direct your paths.
Do not be wise in your own eyes.
Fear the Lord and depart from evil.
It will be health to your body
And strength to your bones.” (Proverbs 3:5–8)
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