
A veces, sin aviso, la vida empuja, a través de una conversación incómoda, una pérdida inesperada, un día pesado ó una mala noticia.
Algunos reaccionan con gritos, otras persona se encierran en silencio,otros lloran y otros se enojan, y no siempre se entiende por qué.
Pero entonces, alguien le cuenta esta historia:
Iba con una taza de café en la mano, cuando alguien la empujó y el café se derramó.
“¿Por qué se derramó el café?”, le preguntaron.
“¡Porque me empujaron!”, respondió.
Pero en realidad el café se derramó porque era lo que estaba dentro.
Si hubiese tenido té, habría derramado té.
Si hubiera sido agua, agua habría salido.
La lección es clara: lo que llevamos dentro, eso es lo que sale cuando la vida nos sacude.
Ella, él, tú, todos llevamos algo en la taza
Hay personas que han aprendido a vivir con miedo, enojo, tristeza o desconfianza.
No porque lo eligieron, sino porque es lo que la vida les sirvió una y otra vez.
Y otras, que con esfuerzo han decidido llenarse de fe, de calma, de gratitud, pero para llenar la taza de fe, calma y gratitud primero han tenido que ser valientes y vaciarla.
La vida entrega la taza, pero cada quien decide qué pone dentro.
Y aunque no siempre se puede cambiar lo que pasó, sí se puede cambiar lo que uno carga.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
— Lucas 6:45
Que la vida me sacuda si quiere yo decido con qué se desborda mi alma
(Repítelo cuando lo necesites. Escríbelo donde lo veas, cree en ello.)
🌸 Hoy, elige con qué llenarte
El enojo puede ser legítimo, pero no tiene que ser permanente.
El miedo puede aparecer, pero no tiene que dirigir tu historia.
Haz espacio para el amor, la fe, la esperanza, incluso en medio del caos.
La pregunta no es si la vida te va a empujar; la pregunta es:
¿Qué saldrá cuando lo haga?
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