Una reflexión para el alma herida
El dolor no terminó… pero tampoco terminó Dios contigo

¿Te has preguntado cómo se sana una herida cuando quien te hizo tanto daño sigue su vida como si nada hubiera pasado?
Cuando lastimaron a tus hijos lo más sagrado que tienes y jamás respondieron por sus actos.
Cuando ves que la crueldad continúa y tú sigues reconstruyéndote con los pedazos con los mismos ladrillos que te lanzaron para destruirte.
Y, para colmo, esas personas siguen usando tu nombre para hacerte daño, y tú no puedes detenerlas.
Piensa en esa herida como una herida infectada.
No puede cerrarse si aún tiene pus por dentro.
Tiene que quedarse abierta para sanar desde adentro hacia afuera.
Y eso toma tiempo. Requiere paciencia.
Cada día debemos limpiarla con pensamientos de bien, no de mal.
Alimentarla con los antibióticos del cielo: la Palabra de Dios y Sus promesas.
Dios nos recuerda que sentir frustración, coraje o desesperación ante la injusticia no nos hace débiles,nos hace humanos.
Pero también nos susurra:
¿Crees que ese gigante es más grande que Yo?
La respuesta es no.
Aunque el gigante parezca tener todo bajo control y venga con fuerza a derribarnos, no es más poderoso que Dios.
Así que hoy, decide no suturar la herida hasta que esté limpia.
Decide dejar salir toda la porquería que envenena y permitir que Dios entre.
Porque solo Él puede sanar lo que nosotros no podemos.
Aunque hoy no veamos justicia, sé que la veremos.
👉🏽 Si Dios nos ha sostenido hasta aquí, nos sostendrá hasta el final.
Él no nos trajo hasta aquí porque el camino sería fácil o color de rosa.
Nos trajo porque está puliéndonos como diamantes.
El proceso duele… pero confiamos.
Aunque deseemos correr hacia nuestra familia, nuestro mar y nuestro sol… resistimos.
Porque amar a Dios no es solo ir a la iglesia los domingos.
Amar a Dios es obedecerle, aunque duela.
🌿 Y tú, que también estás sanando:
- Habla con Dios, aunque solo puedas decir: “Jesús”.
- Llora si lo necesitas. Llorar no te hace débil; limpia el alma y te fortalece.
- Escribe en un diario o en una hoja lo que sientes. No lo guardes adentro.
- Lee la Biblia. Cada página es bálsamo para el alma.
- Pinta, dibuja, camina al aire libre. La naturaleza también es medicina.
- Habla con un amigo que sea “vitamina” para tu vida.
- Rodéate de personas que te eleven, no que te hundan.
- Controla tus pensamientos. Llévalos al lado positivo. Si caes, levántate con amor.
- Perdona, aunque no parezca tener sentido. El perdón te libera; no justifica lo que pasó.
- Inspira a otros a sanar. Sé testimonio de que sí se puede volver a vivir.
En Camino Contigo creemos:
Dios te llamó, te creó y te asignó un propósito.
Y aunque parezca imposible, ese propósito se cumplirá.
No por tu fuerza… sino por la Suya.
Cuando te siguen hiriendo y tú sigues de pie… eso también es fe.
¿Y si tu sanación es el milagro que otro necesita ver?
📖
"El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
y salva a los de espíritu abatido."
—Salmo 34:18
Have you ever wondered how a wound heals when the one who hurt you so deeply goes on living as if nothing ever happened?
When they hurt your children—the most sacred part of you—and never took responsibility for their actions.
When you see the cruelty continue, and you're left picking up the pieces, rebuilding yourself with the very bricks that were thrown to destroy you.
And to make it worse, they still use your name to cause harm… and you can’t stop them.
Think of this wound as an infected one.
It can’t be closed if there’s still pus inside.
It needs to stay open so it can heal from the inside out.
And that takes time. It takes patience.
Each day, we must cleanse it with thoughts of good—not evil.
We must nourish it with the antibiotics of heaven: God’s Word and His promises.
God reminds us that feeling frustrated, angry, or desperate in the face of injustice doesn’t make us weak…
It makes us human.
But He also whispers:
“Do you believe that giant is greater than Me?”
The answer is no.
Even when the giant seems to have everything under control and comes with force to knock us down, it is not more powerful than God.
So today, choose not to stitch the wound shut until it is clean.
Choose to let all the poison out and let God in.
Because only He can heal what we cannot.
Even if we don’t see justice today, I know we will see it.
👉🏽 If God has held us this far, He will carry us through to the end.
He didn’t bring us here because the path would be easy or rosy.
He brought us here because He’s shaping us—like diamonds.
The process hurts… but we trust.
Even when we want to run home, to our family, to our sea and our sun… we endure.
Because loving God isn’t just about going to church on Sundays.
Loving God is obeying Him, even when it hurts.
🌿 And you, who are also healing…
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Talk to God, even if all you can say is “Jesus.”
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Cry if you need to. Crying doesn’t make you weak—it cleanses the soul and makes you stronger.
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Write down what you feel in a journal or on paper. Don’t keep it bottled inside.
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Read the Bible. Every page is healing balm for the soul.
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Paint, draw, walk in nature. Creation is medicine, too.
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Talk to a friend who is a “vitamin” to your life.
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Surround yourself with people who lift you up, not those who bring you down.
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Control your thoughts. Redirect them to the positive. If you fall, rise again with love.
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Forgive—even when it doesn’t seem to make sense. Forgiveness sets you free; it doesn’t excuse what happened.
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Inspire others to heal. Be living proof that life can begin again.
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