Hasta Que Solté… No Encontré Libertad//Until I Let Go… I Didn’t Know Freedom

Publicado el 19 de julio de 2025, 18:46

Tomaba decisiones, trabajaba sin parar, ayudaba a los demás. Desde afuera, todo parecía bien.
Pero por dentro… me sentía atrapada.
Atrapada en  relaciones que drenaban mi alma.
Atada a la necesidad de agradar a todos — menos a mí, y mucho menos a Dios.

Pensaba que era libre. Que libertad era hacer lo que yo quisiera, sin límites.
Pero me equivoqué.

La verdadera libertad va mucho más allá.

Amarte, cuidarte, respetarte… eso  es libertad.

Es dejar de castigarte por errores pasados.
Es mirarte al espejo y recordar que tienes valor.
Es darte permiso para sanar, para empezar otra vez.

Es poder sonreír en un día hermoso o llorar en un día difícil sin sentir vergüenza.
Es abrazar tus emociones sin miedo, entendiendo que no te hacen débil, sino humano.

Ser agradecida. Hacer el bien. Perdonar. 
Todo eso… también es vivir libre.

No tienes que demostrarle nada a nadie.
Solo caminar en paz contigo, con Dios, y con los demás.

Un día entendí que la libertad no es lo que el mundo muestra:

🔓 No es hacer lo que quieras sin consecuencias.
🔓 No es vivir sin reglas.
🔓 No es simplemente no estar en una cárcel.

La verdadera libertad es vivir tu propósito, aunque pocos lo comprendan.
Es servir sin esperar nada.
Es hacer lo correcto, incluso cuando la tentación grita fuerte o cuando nadie te ve

¿Sabes qué es libertad?
Dormir en paz, sin remordimientos.
Eso no se compra. Eso no se aparenta.
Eso se vive.

La libertad no se mide por lo que muestras, sino por lo que sueltas.
No es libertinaje.
Es elegir lo bueno, agradecer, perdonar, y dejarte amar.

Y sobre todo, es entender que solo Dios puede romper las cadenas que nadie más ve.

🕊️ “Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.” — Juan 8:36

Hoy te invito a soltar.
A dejar de correr.
A vivir con propósito, con paz, con identidad.

Porque hasta que no solté… no conocí la libertad.

 

Until I Let Go… I Didn’t Know True Freedom

I made decisions. I worked non-stop. I helped others.
On the outside, everything looked fine.
But inside… I felt trapped.
Trapped in relationships that drained my soul.
Bound by the need to please everyone — except myself, and especially not God.

I thought I was free. I believed freedom was doing whatever I wanted, without limits.
But I was wrong.

True freedom goes far beyond that.

Loving yourself, caring for yourself, respecting yourself… that is freedom.
It’s letting go of punishment for past mistakes.
It’s looking in the mirror and remembering you have worth.
It’s giving yourself permission to heal, to start again.

It’s being able to smile on a beautiful day or cry on a hard one — without shame.
It’s embracing your emotions without fear, knowing they don’t make you weak — they make you human.

Being grateful. Doing good. Forgiving.
All of that… is also living free.

You don’t have to prove anything to anyone.
Just walk in peace — with yourself, with God, and with others.

One day I realized: freedom is not what the world makes it look like.

🔓 It’s not doing whatever you want without consequences.
🔓 It’s not living without rules.
🔓 It’s not just being outside of a prison.

True freedom is living your purpose, even when few understand it.
It’s serving without expecting anything in return.
It’s doing what’s right — even when temptation screams, or no one is watching.

You know what freedom is?
Sleeping in peace, without regrets.
You can’t buy that. You can’t fake that.
You live that.

Freedom is not measured by what you show… but by what you release.
It’s not recklessness.
It’s choosing what’s good, giving thanks, forgiving, and letting yourself be loved.

And above all, it’s understanding that only God can break the chains no one else sees.

🕊️ “So if the Son sets you free, you will be free indeed.” — John 8:36

Today I invite you to let go.
To stop running.
To live with purpose, with peace, with identity.

Because until I let go… I didn’t know true freedom.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios