Vivir agradecido: quizá ya tenemos mucho de lo que necesitamos

Publicado el 20 de septiembre de 2026, 15:09

A veces pasamos tanto tiempo pensando en lo que nos falta, que dejamos de mirar todo lo que ya tenemos.

Nos quejamos porque la casa necesita limpieza…
pero hay quien sueña con tener un hogar.

Nos quejamos porque tenemos que levantarnos a trabajar…
pero hay quien está esperando una oportunidad de empleo.

Nos quejamos porque nuestros hijos no quieren estudiar, no recogen el cuarto o no nos hacen caso…
mientras hay padres que darían cualquier cosa por volver a escuchar la voz de un hijo que perdieron.

Nos quejamos de preparar la comida…
mientras alguien quisiera tener alimentos suficientes para su familia.

Nos quejamos porque tenemos que caminar, cocinar, limpiar, conducir o cumplir con nuestras responsabilidades…
y hay personas que extrañan profundamente poder hacer algunas de esas cosas.

Muchas veces, aquello que hoy nos molesta forma parte de la vida que un día pedimos o de la vida que otra persona desearía tener.

Esto no significa que no podamos cansarnos, sentir tristeza o querer mejorar nuestras circunstancias. Ser agradecido no significa fingir que todo está bien.

Significa detenernos y reconocer:

“Tal vez no tengo todo lo que quiero, pero hoy tengo mucho por lo cual dar gracias.”

¿Y qué dice la ciencia?

La gratitud no es solamente una bonita enseñanza.

Las investigaciones han encontrado que practicarla regularmente puede ayudarnos a:

↑ experimentar más emociones positivas
↑ aumentar el optimismo y la satisfacción con la vida
↑ fortalecer nuestra conexión con otras personas
↓ disminuir pensamientos negativos repetitivos
↓ reducir modestamente síntomas de ansiedad y depresión

Los efectos no son mágicos ni sustituyen el tratamiento cuando existe una condición de salud mental. Pero practicar gratitud puede ayudarnos a entrenar nuestra atención.

Nuestra mente puede acostumbrarse a buscar lo que falta, lo que salió mal y lo que todavía no tenemos.

La gratitud nos invita a hacer algo diferente:

buscar también lo que sí está.

Antes de quejarte, haz una pausa

Esta semana, cuando aparezca una queja, intenta transformarla.

“Tengo que ir a trabajar…”
Gracias porque hoy tengo trabajo.

“Mira cómo dejaron esta casa…”
Gracias porque tengo una casa llena de vida.

“Mis hijos me vuelven loca…”
Gracias porque puedo abrazarlos hoy.

“Otra vez tengo que cocinar…”
Gracias porque tenemos alimentos para preparar.

No se trata de sentir culpa porque otros tengan menos.

Se trata de aprender a valorar lo nuestro mientras lo tenemos.

RETO DE ESTA SEMANA: 7 días de gratitud

Durante los próximos 7 días, antes de dormir:

1. Escribe 3 cosas por las que das gracias.

2. Identifica una cosa de la que te quejaste durante el día.

3. Pregúntate: “¿Hay algo dentro de esta situación por lo que también puedo dar gracias?”

Y al terminar la semana reflexiona:

¿Tengo realmente tan poco… o simplemente había dejado de mirar todo lo que tengo?

Esta semana cambia una frase:

De “me toca…” a “tengo la oportunidad de…”

No esperemos perder algo para descubrir cuánto significaba.
Agradezcámoslo mientras todavía forma parte de nuestra vida.

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