Nuestra identidad desde el amor de Dios

Publicado el 3 de mayo de 2026, 8:06

Un día, alguien se miró al espejo sin prisa…
Por primera vez en mucho tiempo, no buscó defectos.
Solo se quedó ahí, en silencio.

Al principio fue incómodo.
La mente quería recordar errores, comparaciones, todo lo que “faltaba”.
Pero decidió quedarse un poco más.

Y entonces lo vio…
No perfección, sino verdad.
No alguien roto, sino alguien en proceso.
Alguien que ha resistido, que ha aprendido, que sigue de pie.

Ese día entendió algo importante:
que no tenía que convertirse en otra persona para ser valioso(a).
Ya lo era.

Porque Dios no comete errores.
Y si Él te creó, te pensó con propósito, con amor, con intención.

Desde ese momento, algo cambió.
No todo fue perfecto… pero empezó a elegirse.
A hablarse con más amor.
A creer, poquito a poco, que sí puede.

Y hoy…
quizás tú también necesitas escuchar esto:

Eres suficiente.
Eres valioso(a).
Eres único(a).

Y estás exactamente en el camino donde tu historia también puede transformarse.

 

Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;

Estoy maravillado,

Y mi alma lo sabe muy bien.


— Salmos 139:13-14

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios